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De aves por Marruecos. Desierto

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Segunda entrega sobre el viaje realizado a Marruecos para disfrutar de su naturaleza, especialmente buscando aves. En esta entrega de Aves por Marruecos está dedicada al desierto, a bote pronto podríamos pensar en un terreno yermo y vacío. Nada más lejos de la realidad, puesto que es un ecosistema sorprendentemente rico con numerosas especies con unas adaptaciones increíbles a sus condiciones. Además de ser un entorno clave para las migraciones de muchas aves migradoras que año tras año se atraviesan el Sáhara.

Realmente el desierto tiene una gran cantidad de hábitats y geomorfología bien definidos. Atravesamos cordilleras montañosas así como áreas de llanuras.

En las áreas del desierto se incluyen dunas desérticas (erg), desierto de grava (reg), desierto de roca (hamada) y valles secos (wadis). Las áreas de vegetación densa corresponden principalmente a oasis.

Vegetación almohadillada

Vegetación almohadillada

La primera mañana que disfrutamos del desierto y sus aves fue al amanecer en Er-Rachidía, en dirección sur. Donde admiramos desde un punto elevado la extensión del palmeral del Río Ziz, un largo río que nace en el Atlas Medio y, tras 282 kilómetros, desaparece en el desierto del Sáhara en Argelia. Este río ha sido clave en los pasos y transporte a través de estas montañas.

Aquí empezamos a ver otro tipo de aves como las primera Terreras saharianas (Ammomanes deserti), en su hábitat de preferencia, como son los desiertos pedregosos, no suele verse en terrenos llanos y arenosos. Como buena representante de la familia de las “alondras” es un pájaro marrón de plumaje muy críptico. En guías se lee que se alimenta principalmente de semillas y de insectos en época de cría, pero como curiosidad pudimos contemplar a una terrera capturando un pequeño geco.

Terrera sahariana

Terrera sahariana (Ammomanes deserti)

El mamífero que más nos llamó la atención, precisamente por su llamada de alarma, fue la Ardilla moruna (Atlantoxerus getulus). Una ardilla terrestre de costumbres muy sociales, y como la mayoría de mamíferos gregarios, se ha visto una estructura social bien definida. Los individuos que vigilan al grupo desde una atalaya elevada fueron los que dieron la voz de alarma de nuestra presencia. Van a elegir siempre hábitat pedregosos y muros de roca, donde además buscan calentarse al sol, puesto que es una especie muy térmica, prefiere desarrollar su actividad a las horas más calurosas del día.

Ardilla moruna

Ardilla moruna (Atlantoxerus getulus)

 

Nuestro camino nos llevó hasta Erfoud donde nos desviamos de nuestra ruta para explorar otra zona muy interesante, algo de matorral y plantas rastreras, donde vimos muchas aves reponiendo energía después de atravesar el Sáhara: Alcaudón real, Mosquitero papialbo y Terreras comunes.

Pudimos observar la subespecie del Alcaudón real (Lanius meridionalis algeriensis). Y por la zona comenzamos a ver especies nuevas: Camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus) y la Alondra ibis (Alaemon alaudipes).

Camachuelo trompetero

Camachuelo trompetero

 

Llegamos a otra zona para explorar con el telescopio terrestre y nuestra sorpresa llegó entre los arbustos: una Curruca de Tristram (Sylvia deserticola). Especie que suele criar en las Montañas del Atlas incluso a 1.600 metros de altura, y pasa el invierno al sur, hasta el mismo borde del desierto, aunque su preferencia son los matorrales áridos.

Curruca de Tristram (Sylvia deserticola)

Curruca de Tristram (Sylvia deserticola)

Una de las especies más interesante que vimos y, a nivel personal, preciosa es la Alondra ibis. Con un pico muy especializado, recuerda en su forma de alimentación a la Abubilla. Es un aláudido grande que, como curiosidad, construye un nido verdadero con raíces, ramitas e hierbas en el que realiza una puesta al año, incubando ambos miembros de la pareja.

Alondra ibis

Alondra ibis

Tuvimos la suerte de observar a muy poca distancia la parada nupcial de la Alondra ibis, el macho cantando a pleno pulmón hasta que, de repente, salta volando al aire batiendo las alas para luego descender con las alas plegadas hacia el mismo posadero.

Alaemon alaudipes

Alaemon alaudipes

Aquí es donde nos encontramos con los Cuervos desertícolas (Corvus ruficollis), el córvido más abundante del verdadero desierto y, por supuesto el paseriforme más grande del verdadero desierto.

Se diferencia muy bien de los nuestros por su aspecto físico, con la cabeza y cuello de color de negro a marrón, y un poco más pequeño que el Cuervo (Corvus corax).

En esta zona con abundantes cortados y colinas rocosas es donde tuvimos la suerte de disfrutar del Búho del desierto (Bubo ascalaphus), precisamente los cuervos fueron los que delataron su presencia. Al Búho del desierto también se le conoce como búho faraón, como lo conocen en inglés, ya que incluso se ha visto criando en las mismas paredes de las pirámides. Normalmente lo hace en huecos de árboles, en cortados o nidos abandonados de otras aves.

Búho y cuervos

Búho del desierto molestado por cuervos

El Búho del desierto se trata del super depredador del desierto, una rapaz oportunista que caza roedores, lagartos o, incluso, otras aves, pero lo que domina su dieta son los artrópodos que superan el 50% de su alimentación.

Búho del desierto (Bubo ascalaphus)

Búho del desierto (Bubo ascalaphus)

 

Seguimos nuestro camino hacia el sur hasta llegar a Merzouga pasando por Rissani, hasta llegar a sus famosas dunas: Erg Chebbi, el único Erg de Marruecos. Mientras llegábamos al destino íbamos a paso de ornitólogo, como no podía ser de otra manera, así seguíamos viendo Terreras saharianas, Alondras ibis, Alcaudones comunes, Cernícalos primillas, Terreras comunes… Así como las primeras Terreras colinegras (Ammomanes cinctura) y Gangas moteadas (Pterocles senegallus). También nos sobrevoló por sorpresa un Halcón borní (Falco biarmicus) con su vuelo directo y horizontal. El lugar donde llegamos fue el elegido para contratar un guía y que nos llevara a explorar nuevas zonas en busca de aves, lugares a los que no podíamos acceder con nuestro coche. Gracias a nuestro guía ornitológico vimos al Chotacabras egipcio (Caprimulgus aegyptius), a la Curruca sahariana (Sylvia deserti) y al Gorrión sahariano (Passer simplex).

Chotacabras egipcio (Caprimulgus aegyptius)

Chotacabras egipcio (Caprimulgus aegyptius)

Gangas moteadas

Gangas moteadas

El Chotacabras egipcio es un ave que difícilmente lo hubiéramos localizado sin la ayuda del guía, totalmente mimetizado con el entorno, junto a rocas en terreno arbustivo con arbustos dispersos, por eso su plumaje es mucho más claro que el del Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis), y como nuestro chotacabras se alimenta de insectos que captura al vuelo, principalmente al crepúsculo.

Caprimulgus aegyptius

Chotacabras egipcio

Luego buscamos por ramblas pedregosas con un poco más de suelo donde crecían algo más de vegetación hasta que dimos con la Curruca sahariana (Sylvia deserti), una pequeña ave de comportamiento similar a los miembros de su familia, aunque con un plumaje muy discreto: parte superior del cuerpo de color ocre y la zona inferior blanquecina. Lo que más destaca es su mirada, los ojos con el iris amarillo intenso.

 Curruca sahariana (Sylvia deserti)

Curruca sahariana (Sylvia deserti)

El Gorrión sahariano (Passer simplex) lo localizamos en una pequeña granja, donde están acostumbrados a acudir a la comida de las gallinas y a los bebederos. Es una especie vinculada al Sáhara, la zona de Merzouga es donde encuentra su distribución más norteña, pero por desgracia se encuentra en claro retroceso.

Gorrión sahariano (Passer simplex)

Gorrión sahariano (Passer simplex)

Passer simplex

Gorrión sahariano macho

 

Otro día lo destinamos al Tagdilt Track, una serie de carriles que conectan la carretera principal con el pequeño pueblo llamado Tagdilt. Aquí vimos Cogujadas montesinas (Galerida theklae), Busardo moro (Buteo rufinus), Camachuelos trompeteros (Bucanetes githagineus), Collalbas desérticas (Oenanthe deserti), Terreras saharianas (Ammomanes deserti), Alondras ibis (Alaemon alaudipes), Collalbas culirojas (Oenanthe moesta) en abundancia. Además de nuestros primeros Corredores saharianos (Cursorius cursor), Alondras cornudas saharianas (Eremophila bilopha) y Calandria picogorda (Rhamphocoris clotbey), por desgracia en el lugar más feo e insaluble de todo el viaje.

 Calandria picogorda (Rhamphocoris clotbey)

Calandria picogorda (Rhamphocoris clotbey)

Alondra cornuda sahariana

Alondra cornuda sahariana (Eremophila bilopha)

Corredor sahariano

Corredor sahariano

Bastantes individuos vimos de Corredor sahariano durante todo el día, un ave de la familia de las Canasteras, incluso recuerdan a ellas cuando vuelan. Un ave que ya ha llegado a criar en Andalucía, en Almería y en Granada, hecho que pone de manifiesto un claro proceso de aridez y cambio climático en nuestra región.

Cursorius cursor

Corredor sahariano​ (Cursorius cursor)

 

Tiene unas patas adaptadas a la carrera (De ahí su nombre) muy largas, además se ayuda de ellas para localizar a posibles peligros, de forma que se pone casi de puntillas y el cuerpo erguido para poder observar sobre los pequeños arbustos.

 

Alondra ibis

Alondra ibis cantando

 

 

 

 

 

De aves por Marruecos. Atlas marroquí

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Primera entrada sobre la expedición por gran parte de la geografía marroquí en busca de naturaleza, principalmente aves y plantas. El viaje lo realizamos Carlos Rossi (Sierra Morena Oriental), Alberto Benito (Pajareando por Cantabria) y un servidor durante ocho días explorando montañas, bosques, desiertos, oasis…

Cordillera del Atlas

Iniciamos nuestras aventuras en Ifrane, recorriendo el Atlas Medio una región perteneciente al macizo del Atlas con una gran riqueza botánica y faunística. A destacar el bosque de cedros (Cedrus atlantica) que normalmente forma rodales con encinas (Quercus ilex subsp. ballota), roble andaluz (Quercus canariensis), quejigos (Quercus faginea) y acebos (Ilex aquifolium).

Estos son uno de los pocos hábitats que quedan para el macaco de berbería (Macaca silvanus). Actualmente es de los pocos lugares donde sobrevive, encontrándose en peligro de extinción. Entre sus problemas principales está la destrucción de su ecosistema y el tráfico ilegal, hasta el punto de ser el mamífero dentro del convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) más decomisado en Europa. Se trata de la única especie de primate que se encuentra al norte del Sahara y está considerada como la especie de macaco (De las 22 existentes) que a más tipos de climas se ha adaptado.

Macaco de Berbería Macaca silvanus

Una curiosidad sobre los grupos familiares de macacos que viven en la zona más turística es que tienen comportamientos muy diferentes a los grupos que viven en lo más profundo del bosque. Se ha visto que se levantan más tarde y saben los horarios de máxima afluencia de turistas.

Macaco de BerberíaMacaco de Berbería

Además del macaco, estos bosques son hábitat de otra especie muy interesante: el Pito de Levaillant o Pito real bereber (Picus vaillantii), muy similar al pito real ibérico (Picus sharpei). Como buen pícido es muy esquivo y difícil de observar bien por su costumbre de ir rodeando el tronco del árbol evitando exponerse a la vista. Y aun más en los densos bosques de altos cedros.

Visitamos también el gran lago Aguelmane Sidi Ali, limitando al sur con el Medio Atlas, situado a 2.100 metros, con unas 400 hectáreas y una profundidad de 36 metros. En sus alrededores se localiza un extenso humedal, vegetación arbustiva en piornal, zonas aclaradas de cedros, encinas y ejemplares enormes de sabinas, algunas milenarias. Y entre toda esta vegetación la cordillera del Atlas Medio alberga hasta 237 especies de plantas endémicas.Bosques de cedros

En este entorno es donde disfrutamos del Tarro canelo (Tardona ferruginea), aunque a lo largo de los días seguiríamos viendo a esta especie, es aquí donde la densidad de individuos nos sorprendió. Es una anátida muy curiosa por su color canela anaranjado, además existe poco dimorfismo sexual entre machos y hembras. Su ritual de cortejo es inusual entre las anátidas: el macho se lanza desde gran altura con las alas desplegadas y emitiendo un fuerte graznido.

Tarro canelo

Aquí tuvimos la primera observación de la Alondra cornuda del Atlas (Eremophila alpestris), una especie preciosa, con un diseño facial único, con franjas negras que atraviesan y rodean la cara con un fondo amarillo. Lo que da el nombre a la especie son sus dos penachos de plumas que sobresalen del píleo, mucho más patentes en el macho con el plumaje de verano.

Alondra cornuda del Atlas

 

 

Desde ahí continuamos hacia Er-Rachidia se atraviesan varias mesetas calcáreas semiáridas y pasando por el plegamiento el Medio Atlas, un paraíso para el geólogo: Paisajes kársticos, áreas de interés volcánico y profundas gargantas. Algunos días más tarde nos adentramos en profundidad en el Alto Atlas, desde Marrakech hasta Oukaimeden, a unos 2.600 metros de altura. Aquí comenzó nuestra ascensión por este valle glacial para ver aves de altas alturas como la Chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus) y el Camachuelo alirrojo (Rhodopechys alienus), ambas especies muy gregarias en estos momentos. Además de la Alondra cornuda del Atlas, Cernícalo vulgar, Ratonero moro, Colirrojo tizón, Colirrojo diademado o Chova piquirroja, entre otros.

Colirrojo diademado
Chovas piquirrojas

 

El camachuelo alirrojo era una de las especies que queríamos ver en este lugar, y lo hicimos prácticamente durante toda la ruta. Es un fringílido endémico de estas cordilleras, se trata de un pequeño ave marrón donde destaca el píleo negro y garganta rosa con plumas rosadas en alas y cola. Solo la encontramos en el Atlas, a gran altura, en un hábitat desarbolado con poca vegetación rastrera.Camachuelo alirrojo

Al descender en altura desde matorrales xerófilos almohadillado y espinosos de alta montaña se empiezan a ver los bosques de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), enebrales (Juniperus oxycedrus), sabinales (Juniperus thurifera y Juniperus phoenicea), además de grandes bosques de cedros y pinares de pino carrasco (Pinus halepensis), pino negral (Pinus pinaster subsp. hamiltoni) o  Pinus pinaster var. maghrebiana. En este entorno es donde podemos encontrar al Piquituerto en su subespecie norteafricana: Loxia curvirostra poliogyna

Piquituerto común africano

Árbol milenario

En total, las especies vistas en las paradas y rutas realizadas a lo largo de la Cordillera del Atlas fueron: Águila calzada, Milano negro, Busardo moro, Cernícalo vulgar, Chova piquirroja, Chova piquigualda, Alondra cornuda del Atlas, Carbonero garrapinos, Carbonero común, Reyezuelo listado, Colirrojo diademado, Colirrojo real, Colirrojo tizón, Mirlo común, Zorzal charlo, Lavandera cascadeña, Escribano montesino, Escribano soteño, Pinzón vulgar (Fringilla coelebs subespecie africana), Camachuelo alirrojo, Piquituerto común (Loxia curvirostra poliogyna), Gorrión chillón, Roquero solitario, Cigüeña blanca, Escribano sahariano, Vencejo moro, Bulbul naranjero, Tórtola turca, Tórtola senegalesa, Urraca común (Pica pica mauritanica), Gorrión común, Avión roquero, Carraca, Cogujada magrebí, Avión isabelino, Alcaudón común, Camachuelo trompetero, Alcaudón real, Tarro canela, Focha común, Cerceta pardilla, Abubilla, Cuervo, Collalba negra, Collalba gris, Collalba rubia, Collalba culirroja, Collalba desertícola, Collalba gris de Seebohm, Terrera común, Pardillo común, Cernícalo primilla, entre otras. Destaco las especies objetivo que por primera vez he visto en negrita.

Sabina solitaria

 

 

Alto Atlas